La cucaracha americana (Periplaneta americana) es una especie de insecto blatodeo de la familia Blattidae. Su origen se halla en África tropical, aunque reciba el nombre de “americana” al ser este lugar donde se identificó por primera vez el espécimen. Tiene un color rojizo y puede llegar a medir hasta 40 mm, siendo una de las de mayor tamaño dentro de las cucarachas comensales causantes de plagas urbanas, junto a Blatta orientalis y Blattella germanica. En condiciones óptimas, la hembras pueden vivir de 14 a 20 meses, algo más que los machos.
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Esta especie presenta dimorfismo sexual. La hembra es algo mayor que el macho y tiene el abdomen más ancho y fuerte, provisto de cercos. Por el contrario, los machos tienen el abdomen mucho más alargado, provisto de cercos y estiletes. Tanto el macho como la hembra tienen alas, y el dimorfismo se refleja en su diferente longitud. En los machos, las alas sobrepasan el abdomen, mientras que en las hembras tienen prácticamente la misma longitud. Por eso los machos pueden realizar pequeños vuelos (un par de metros), sobre todo planeando. En ambos casos, las cucarachas americanas están provistas de tegminas.
Generalmente vive en áreas húmedas y con temperaturas cálidas, alrededor de 29°C. No soporta las temperaturas bajas. Puede sobrevivir en zonas secas si tienen acceso a agua. Prefieren lugares oscuros, porque sufren de fotofobia. Todas estas características hacen que sus hábitats más comunes sean las grietas, sótanos, alcantarillados, etc. Se alimentan de materiales en descomposición, restos de comida, cadáveres, etc.. En casos de necesidad, pueden alimentarse de pegamentos, jabones, papeles o telas.
Esta especie es ovípara, al igual que todas las cucarachas a excepción de Diploptera punctata, que es vivípara. La hembra de la cucaracha americana completa totalmente la formación de la ooteca que sobresale de la punta del abdomen. Posteriormente la deposita en zonas con abundante alimento y humedad. La ooteca se fija a la superficie donde se deposita por medio de pegamentos naturales que secreta por unas glándulas bucales.
Estas ootecas son formadas semanalmente, aunque este periodo puede oscilar entre 5 y 9 días. Cada una contiene en su interior un promedio de 15-16 huevos, dispuestos en dos hileras paralelas. Los huevos eclosionan a los 50 días aproximadamente, liberando a las ninfas que permanecen en el interior de la ooteca hasta la primera muda, cuando tienen la fuerza suficiente para romper la ooteca. En este periodo tienen un color café o marrón-parduzco. Las cucarachas son insectos con metamorfosis paurometábola, es decir, los individuos inmaduros se parecen en forma básica a los adultos (con menor tamaño), excepto por sus órganos sexuales, que no están desarrollados. Después de la quinta muda empieza a tomar un color café rojizo y alcanza la madurez tras 8-15 mudas.
Las cucarachas están consideradas como vectores transmisores de enfermedades, tanto del tipo bacteriológico, viral y fúngico, como portador de parásitos.4 Debido a su hábitat urbano (alcantarillas, huecos, ranuras) y a su alimentación principal (material en descomposición), está en contacto con gran cantidad de microorganismos y parásitos, muchos de ellos patógenos para el hombre.
Fuente: https://es.wikipedia.org
La cucaracha oriental (Blatta orientalis) es una especie de zonas templadas traída probablemente de Europa por los primeros navegantes. En América del Sur está, aparentemente, sólo en Argentina y Chile y, en los últimos años los recuentos de captura de esta especie han disminuído notablemente.
Esta especie es de color marrón rojizo oscuro o negro. Los adultos miden entre 2 y 3 cm. Las hembras se caracterizan por tener las alas muy reducidas y los machos las tienen cubriendo el abdomen, pero no son funcionales. Carecen de arolios en las patas por lo que no pueden caminar por superficies pulidas.
Pueden vivir hasta 2 años. Las hembras forman una ooteca que dejan luego en un lugar protegido, donde haya alimento para las ninfas al nacer. Pueden producir un promedio de 8 ootecas con 16 a 18 huevos cada una durante toda su vida.
Normalmente se las encuentra en los basamentos de construcciones, sótanos, cañerías de drenajes, redes cloacales, detrás de armarios, en huecos de paredes, etc. En general prefiere los lugares húmedos, oscuros y no muy cálidos. En exteriores se la puede localizar bajo la corteza de los árboles, entre piedras y bajo la hojarasca.
Fuente: Pest Nota Nº 3, Agosto/1992, ICI Argentina S.A.
La cucaracha alemana (Blattella germanica) es la especie cosmopolita por excelencia y la más importante, ya que se la puede encontrar en todas partes del mundo. Originaria de zonas cálidas, se adaptó muy bien a diversas condiciones climáticas. Se la encuentra dondequiera que el hombre se haya instalado.
Es la más pequeña de las cucarachas asociadas con el hombre. Mide alrededor de 1.5 cm y es de color marrón amarillento, las hembras son algo más oscuras que los machos. Tienen dos líneas oscuras longitudinales separadas por un área clara en la parte del tórax que les cubre la cabeza.
Foto: www.plagiser.com
La hembra lleva una ooteca que lleva consigo hasta el momento del nacimiento de las ninfas. En ese momento la hembra se desprende de la ooteca y las ninfas eclosionan independientes de ella. Es una de las especies más prolíficas de cucaracha: cada ooteca puede llevar entre 38 y 44 huevos, de los cuales aproximadamente el 90 % son fértiles. Tiene un promedio de vida que oscila entre 100 días a un año y durante ese tiempo una hembra puede producir entre 4 y 8 ootecas.
Se desplazan con movimientos muy rápidos, raramente vuelan y, si lo hacen, realizan vuelos cortos y torpes. Pueden encontrarse en lugares cálidos, húmedos y con alimento disponible. Esta asociación de condiciones se da normalmente en cocinas, baños, restaurantes, plantas procesadoras de alimentos, lugares de venta de comestibles, bares, panaderías, supermercados, etc. La vida moderna habitual del hombre está ofreciendo en forma permanente lugares adecuados para la instalación y proliferación de este insecto.
Fuente: Pest Nota Nº 3, Agosto/1992, ICI Argentina S.A.
Presentamos una interesante infografía oficial dedicada a la prevención de picaduras de escorpiones o alacranes, así como también las características que nos permiten diferenciar un escorpión peligroso de otro inofensivo. Las imágenes fueron difundidas por el Centro Nacional de Intoxicaciones (Hospital Posadas), Municipalidad de Córdoba y Municipalidad de Concordia (Entre Ríos).
La langosta es una plaga voraz que amenaza a los cultivos, campos de pastoreo y montes naturales de distintos sectores productivos. Sus agrupamientos, llamados mangas, son capaces de consumir una cantidad de cultivos equivalentes al alimento que necesitan 2.500 personas en un día.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) estableció una red de monitoreo oficial que permite la identificación temprana de focos en estadios juveniles y el control en el momento oportuno, con el objetivo de disminuir su reproducción, evitar la dispersión, lograr una merma del nivel poblacional y mantener a la población de insectos en su hábitat natural.
El 29 de septiembre pasado, en la ciudad de Fernández, provincia de Santiago del Estero, se realizó una reunión encabezada por el Senasa y el Ministerio de Agroindustria de la Nación, en la cual se presentó un plan de trabajo para el control de la plaga de langosta durante la próxima temporada. Este encuentro surgió a partir de la coordinación de las autoridades del Senasa y de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) para el abordaje de los programas de acridios –que incluye langosta y tucuras- y del picudo algodonero.
En este sentido, se resaltó el rol del productor, de denunciar su presencia. En los controles habrá una corresponsabilidad: los productores deberán actuar en sus campos y el Senasa en montes naturales o terrenos donde no haya presencia de agricultores.
Foto: INTA
Campaña 2015-2016.
En el año 2015 hubo una explosión demográfica que llevó al Senasa a redoblar los esfuerzos en la tarea. Según explica la directora de Sanidad Vegetal del Organismo, Wilda Ramírez, “el nivel de precipitaciones y lo poco riguroso que fue el invierno pasado crearon las condiciones para que apareciera una tercera generación en el año, que aumentó exponencialmente la densidad poblacional”. Y para dar una cabal dimensión del problema, grafica la profesional: “Se trata de los mayores niveles de reproducción y dispersión de la plaga en 60 años”.
Como respuesta a esta extraordinaria situación, el Senasa se puso al frente de las acciones coordinadas junto al Ministerio de Agroindustria de la Nación, otros organismos nacionales y los gobiernos de las provincias afectadas, a fin de monitorear y controlar focos de langostas en la región norte de nuestro país.
De esta manera, el Organismo dispuso la creación de equipos especiales conformados por más de 30 técnicos de seis centros regionales, quienes trabajan toda la semana monitoreando y controlando focos, así como también acudiendo de inmediato ante denuncias. A partir de la declaración de la emergencia de la plaga se abrió una línea telefónica, una casilla de correo electrónico y un número de Whatsapp para que los productores se comuniquen e informen la presencia de langostas en sus campos. Al respecto, Ramírez señala que estos canales “demostraron ser efectivos porque permiten brindar una respuesta rápida. En general, los equipos no tardan más de 24 horas en verificar una denuncia”.
Infografía: SENASA
Para la tarea de control se utilizan productos autorizados, los cuales se aplican a pie con motomochilas, o bien a bordo de camiones y tractores con máquinas turbosoplantes. También se emplean aviones para pulverizar sobre grandes superficies. Gracias a estas acciones, en lo que va del año los equipos técnicos lograron controlar más de 600 focos de langostas antes de que dañaran cultivos y detectaron nuevos sitios de oviposición para posteriores controles tempranos.
Más allá de los esfuerzos liderados por el Estado Nacional a través del Senasa, la tarea se complementa con el rol clave que juegan los productores, quienes también deben monitorear la plaga y efectuar controles en sus propios campos con productos homologados. “El control de esta explosión demográfica llevará tiempo y requerirá que el sector público y privado trabajen de forma coordinada y en cooperación permanente. Sólo así podremos disminuir las poblaciones de langostas hasta llegar a niveles que no representen un peligro para la producción”, concluye Ramírez.
Características de la langosta.
La especie de langosta presente en nuestro país se denomina Schistocerca cancellata. Sus ejemplares adultos tienen entre 5,5 y 6,5 cm de longitud, aunque los machos pueden ser ligeramente más pequeños. Poseen cabeza, patas y abdomen castaños, y en sus alas manchas oscuras. Su modo de vida se divide en dos fases: una solitaria, donde se desplazan individualmente, y una gregaria, en la que forman agrupamientos numerosos. Los de ninfas se llaman bandos y los de adultos son las conocidas mangas.
El ciclo reproductivo del insecto consta usualmente de dos generaciones anuales con mayor actividad durante los meses cálidos. Tras el apareamiento, las hembras perforan la tierra y entierran a varios centímetros de profundidad una espiga u ooteca que aloja los huevos. En épocas de oviposición, un solo individuo puede depositar ootecas de hasta 180 huevos cada diez días. Los ejemplares jóvenes son llamados ninfas y atraviesan cinco o seis etapas antes de llegar a la adultez. Las ninfas también son conocidas como “saltonas”, ya que todavía no tienen desarrolladas sus alas y se desplazan dando brincos gracias a la fuerte musculatura de sus patas traseras. En este estadio, su color varía de acuerdo con el comportamiento solitario (verde) o gregario (marrón).
Es muy probable que el relato bíblico que hace referencia a una “gran nube de seres vivientes que devoran todo a su paso” haga alusión a esta plaga, que se reproduce a gran velocidad, puede movilizarse de a decenas de millones de individuos, formando mangas que oscurecen el cielo y pueden arrasar cultivos de cereales, oleaginosas, frutales, hortícolas, pasturas y montes naturales, además de dañar la flora nativa.
Foto: INTA
Antecedentes de las acciones de control.
En la Argentina la langosta es la plaga que dio origen a las primeras acciones de nuestra historia en materia de protección vegetal. Fue en 1891 cuando se creó la Comisión Nacional de Extinción de la Langosta (CNEL) y se elaboraron los lineamientos iniciales de lo que entonces se denominaba “lucha” contra la plaga. Luego, hacia 1912, la CNEL quedó a cargo de la Dirección General de Defensa Agrícola y en 1945 se crearía el Servicio de Lucha contra la Langosta para después transformarse en la Dirección de Acridiología dependiente del entonces Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
A principios de los 90, las actividades quedaron a cargo del Instituto Argentino de Sanidad y Calidad Vegetal (Iascav) y a partir de 1996 el Programa Nacional de Acridios pasó a la órbita de la Dirección Nacional de Protección Vegetal del Senasa.
A lo largo de estos casi 130 años, la manera en que se dio tratamiento a la problemática fue evolucionando. Los expertos afirman que en la historia del control de langostas pueden distinguirse tres grandes etapas o períodos caracterizados por el tipo de procedimientos que se llevaron a cabo.
El primero corresponde a las llamadas luchas defensivas, cuando todavía no se había encontrado un método de control activo para contener la dispersión de los insectos. Por eso era frecuente levantar barreras físicas, para detenerlos en sus estadios ninfales y luego embolsarlos o bien quemarlos. También se extraían a mano los huevos del suelo. En esta etapa, que se extendió entre 1897 y 1940, no existía una forma de controlar a los adultos voladores.
En el segundo período, conocido como el de las luchas ofensivas (1944-1954), se introdujeron los primeros plaguicidas sintéticos y los equipos móviles mecánicos para pulverizarlos, pero no alcanzaron para evitar la alta densidad y dispersión de la plaga, que seguía afectando severamente a muchas provincias del país.
La última etapa se denomina de luchas preventivas: desde 1954 no se busca extinguir la plaga sino reducirla a su hábitat natural (en distintas áreas de Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero y Córdoba), actuando de manera temprana con monitoreos intensivos cuyos datos se georreferencian y se procesan para seguimiento y realización de controles focalizados que disminuyen las poblaciones antes de que alcancen la madurez, y puedan formarse las mangas.
Fuente: http://www.senasa.gob.ar/senasa-comunica/infografias/langosta-controles-para-disminuir-danos-en-los-cultivos
Dentro del género Loxosceles, la Loxosceles laeta es la que posee mayor distribución en Sudamérica, principalmente en Chile; en América del Norte hay casos en México, y es sin duda la más tóxica y peligrosa.
Es una araña cuya mordedura puede causar la muerte: el cuadro producido por el veneno se llama loxoscelismo. Es incluso tan peligrosa como la araña viuda negra (Latrodectus mactans).
El problema es que cuando una persona ha sido mordida por una de estas arañas, presenta un cuadro clínico que en muchas ocasiones no es detectado a tiempo, sino hasta después de que es hospitalizado.
Para su tratamiento es utiliza el suero anti-loxosceles con regular éxito, el que disminuye pasadas las 6 horas después de la mordedura.
Acción del veneno.
El veneno de la Loxosceles laeta es potencialmente mortal dependiendo de la relación inóculo-masa del individuo. Su acción es esencialmente proteolítica y necrolítica (disuelve poderosamente los tejidos). El mismo está compuesto por poderosas enzimas proteolíticas que destruyen todo lo que tenga proteínas, siendo 10 veces más poderoso su efecto que la quemadura con ácido sulfúrico ya que el veneno tiene alto poder de penetración.
Formas clínicas del loxoscelismo.
Loxoscelismo cutáneo.
La evolución es a una úlcera necrótica o edematosa que se define en las primeras 24 horas del cuadro. Tiene una escasa repercusión sistémica, con fiebre y compromiso del estado general. Al fijarse en la úlcera, el signo evolutivo de lesión de color rojo–blanco-azul es típica del loxoscelismo.
Después de 4-8 horas, el área de la mordedura se siente dolorosa y con prurito, presentando una induración central rodeada por un área pálida de isquemia y una zona de eritema. En general, no existe linfadenopatía regional . La lesión puede desaparecer al cabo de dos o tres días, o bien evolucionar a la fase más grave. Las complicaciones son: celulitis, linfangitis, lesiones cutáneas similares a pioderma gangrenoso.
Loxoscelismo cutáneo-visceral.
La complicación más seria del loxoscelismo es el shock anafiláctico, con un 25 % de mortalidad, y se da entre el 15% y el 30% de los casos de loxoscelismo.
La lesión cutánea es igual, pero con el paso de las horas aparece hematuria, fiebre, anemia hemolítica, leucocitosis, un recuento de plaquetas variable y alteración de la función renal, con hipercalemia y creatinina plasmática elevadas, llevando a la insuficiencia renal aguda oligúrica, de tipo renal- intrínseca debido a que, por la hemólisis, se tapan los túbulos renales con la hemoglobina, causando una necrosis tubular aguda (pudiendo requerir diálisis); esta fase conlleva riesgo vital.
En formas más serias, la placa es rojiza, de tono violáceo, el eritema es diseminado, el centro de la lesión aparece hemorrágico y necrótico con una ampolla en la parte superior. Evoluciona a una placa livedoide, grande, luego a una úlcera necrótica, que luego de tres semanas se desprende quedando una úlcera limpia que puede alcanzar más de 25 cm de diámetro, para luego terminar en una cicatriz deprimida, en un verdadero cráter necrosado.
El inóculo del veneno no genera ningún tipo de inmunidad a futuro pudiendo ser además fatal en una segunda oportunidad creándose algún cuadro de alergia anafiláctica fatal.
Primeros auxilios.
-Hay que actuar rápidamente sobre el afectado.
-Aplicar hielo en bolsa sobre la herida para frenar la velocidad de reacción.
-Mantener al paciente en reposo y en una posición cómoda. Evitar movimientos innecesarios.
-Controlar su temperatura.
-Aplicar torniquete con hielo. Soltar de cuando en cuando.
-Ante la tumefacción o edema del miembro afectado, elevarlo.
-Si es posible: lavar la zona con agua y jabón.
-No utilizar desinfectantes o antisépticos que coloreen la zona, enmascarándola.
-Trasladar a un centro asistencial rápidamente.
-En lo posible (es ideal y de mucha ayuda), capturar el arácnido o restos de él y llevarlos junto con el afectado para su identidad.
Importante: llevar al afectado a un centro asistencial que posea el suero anti-loxosceles antes de 6 horas de transcurrida la mordedura.
Antídoto y tratamiento.
El tratamiento de la picadura de Loxosceles comienza con la limpieza del área afectada, aplicación de compresas frías locales y elevación-inmovilización del miembro afectado. Para el prurito alérgico indicar antihistamínicos H1; analgésicos ; dapsona, colchicina (sólo en cutáneos muy graves). El uso de corticoides es discutible.
Dejar que evolucione la placa, la escisión quirúrgica inmediata de la herida puede ser perjudicial; el debridamiento y el injerto cutáneo sólo se reservan para cuando remiten los signos de inflamación aguda.
Dependiendo del contexto del incidente y del paciente, se debe considerar la administración de antibióticos y profilaxis antitetánica.
Estar atento a signos de compromiso sistémico grave (loxoscelismo cutáneo-visceral), evaluar función renal , electrolitos plasmáticos (especialmente el K+), complicaciones cardiovasculares (edema pulmonar y arritmias), alteraciones inmunitarias y endocrinas.
El antídoto es el Suero Antiloxoscélico creado en Perú por el Instituto Nacional de Salud, fórmula distribuida humanitariamente en países en los que haya presencia de Loxosceles laeta. Se aplican 1-2 ampollas (esto sólo neutraliza la toxina libre) en las 6 primeras horas después de la mordedura.
Fuente: http://es.wikipedia.org
02/03/2015
El Senasa recuerda a los productores agropecuarios una serie de medidas a fin de proteger la salud humana y preservar el ambiente.
Foto: www.chil.es
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) brinda una serie de recomendaciones para el manejo adecuado de productos fitosanitarios utilizados en las prácticas agropecuarias, a fin de proteger la salud de la población y el medio ambiente.
Se denomina producto fitosanitario a cualquier sustancia o mezcla de sustancias destinadas a prevenir, controlar o destruir cualquier organismo nocivo, incluyendo las especies no deseadas de plantas o animales, que causan perjuicio o interferencia negativa en la producción, elaboración o almacenamiento de los vegetales y sus productos. El término incluye coadyuvantes, fitoreguladores, desecantes y las sustancias aplicadas a los vegetales antes o después de la cosecha para protegerlos contra el deterioro durante el almacenamiento y transporte.
En Argentina los productos fitosanitarios que se comercialicen deben estar inscriptos en el Registro Nacional de Terapéutica Vegetal del Senasa, que en su calidad de autoridad competente aprueba la fabricación, formulación, experimentación, comercialización y utilización de los mismos.
Una vez identificada la enfermedad o plaga, es necesario conocer qué productos son los recomendados para la situación. Cada fitosanitario tiene su selectividad y especificidad, y han sido aprobados y registrados para ciertos usos y no para otros. Antes de aplicar el producto, es importante que el productor/aplicador lea atentamente la etiqueta y respete las indicaciones. Además, debe verificar que el producto esté aprobado por el Senasa y posea el número correspondiente de registro.
Las etiquetas o marbetes tienen en su parte inferior una banda de color que identifica la clase toxicológica del producto fitosanitario con una leyenda de advertencia, como así también los correspondientes pictogramas, estos son dibujos simples que comunican un mensaje sin palabras.
En cuanto al almacenamiento de los envases deben colocarse en un depósito aislado de la vivienda, que posea buena ventilación y esté fuera del alcance de los niños; para ello se recomienda asegurar el lugar bajo llave. Es conveniente ubicar los envases sobre tarimas, alejados de la pared. Los líquidos en la parte inferior y los sólidos en los estantes superiores, por la posibilidad de derrames.
El equipo de aplicación, requiere de un mantenimiento adecuado que consiste en limpiar y cambiar periódicamente los picos del dispositivo. Es recomendable limpiarlos con un cepillo que se utilice solamente para esa tarea, cada vez que se realicen aplicaciones. Si se desconoce cómo calibrar el equipo puede solicitarse ayuda a un ingeniero agrónomo.
En lo referente a la aplicación, se debe utilizar las dosis recomendadas en la etiqueta para esa plaga y ese cultivo. Es necesario pulverizar con el menor viento posible, para evitar la deriva del mismo. En este sentido, es importante tener en cuenta la dirección y velocidad del viento y nunca aplicar el producto con vientos superiores a los establecidos en las etiquetas de los productos que pudieran trasladar innecesariamente el agroquímico a otras zonas.
La Ley de Biocidas N° 7032 de la provincia del Chaco prohíbe la aplicación aérea de productos agroquímicos a una distancia inferior a los 1.500 metros de los centros urbanos, establecimientos educativos y sanitarios, reservas y fuentes o reservorios de agua. Asimismo, prohíbe la aplicación terrestre de dichos productos a una distancia inferior a los 500 metros. Ésta distancia podría reducirse en el caso de cumplir con procedimientos específicos establecidos en dicha norma.
Foto: www.cursiva.net
Para manipular productos fitosanitarios el operario debe utilizar elementos de protección personal que mitiguen los riesgos de contaminación. Entre ellos: guantes de goma, máscara, sombrero, botas, lentes, pantalón y camisa mangas largas impermeables. De igual modo, la ropa de trabajo debe ser lavada en forma separada de la utilizada por el resto de la familia.
Se deberá respetar el tiempo de reingreso a las aéreas tratadas según indicación de las etiquetas. De igual modo, es importante respetar el periodo de carencia, es decir, el tiempo que existe entre la última aplicación del producto y el momento de la cosecha. Tampoco se debe comer, beber o fumar mientras se trabaja con plaguicidas.
Si se produjera un derrame, cubrir con material absorbente, por ejemplo, arena o aserrín en el lugar donde cayó el producto. Si se derramara sobre la ropa; es necesario quitarla rápidamente y lavarse las partes expuestas con abundante agua y jabón. Luego, dirigirse inmediatamente al centro de salud más cercano, mostrando al médico el producto usado.
Una vez de terminado el producto, realice el triple lavado de los envases vacíos, cuyos pasos consisten en:
1) Dejar gotear los restos del producto 30 segundos en el tanque de la pulverizadora.
2) Agregar el 25% de agua limpia en el envase.
3) Agitar enérgicamente durante 30 segundos.
4) Verter el contenido en la pulverizadora.
5) Repetir esta acción dos veces más.
El envase de los agroquímicos no debe ser reutilizado con otros productos y para asegurarse de su inutilidad, es conveniente realizar varias perforaciones en el fondo del envase.
Conforme la Ley de Biocidas de la provincia del Chaco, las empresas fabricantes de los productos agroquímicos que se comercializan en el territorio provincial son las únicas responsables de darle disposición final a todo tipo de envases de agroquímicos; quedando prohibido el entierro, quema o abandono en el campo de envases por parte del productor.
La normativa provincial también prohíbe la descarga de productos fitosanitarios en todo lugar accesible a personas, animales o cultivos, campos de pastoreo o forestales, aguas superficiales o subterráneas, cualquier recurso natural o el medioambiente.
Fuente: www.senasa.gov.ar