El mejor de los equipos pulverizadores agrícolas es incapaz de realizar un buen trabajo si no está equipado con picos pulverizadores de calidad reconocida. El trabajo eficiente de los picos define el caudal, tamaño de los impactos y número de gotas para un efectivo resultado biológico.
Recomendaciones.
Para mantener altos niveles de calidad en las aplicaciones, las pastillas deben poseer una perfecta terminación en el canal y en los labios del orificio. También se requiere de una aceptable vida útil, manteniendo lo más inalterable posible su forma original.
El chorro, por su parte, debe ser perfectamente homogéneo y simétrico. Los caudales deben responder a las especificaciones técnicas originales de fábrica.
El desgaste de los picos es uno de los factores más importantes a considerar, ya que inciden directamente sobre el caudal aplicado, variando la dosis inicialmente prevista y creando potenciales peligros al cultivo y al medio ambiente, sin olvidar el importante costo económico adicional que significan las sobredosis.
Verificaciones.
Es necesario verificar que las desviaciones en el caudal de todas las pastillas en el botalón, no sean mayores (en más o en menos) del 10 % respecto del promedio.
Durante la época de pulverización es conveniente verificar el caudal de los picos cada 20 horas de trabajo, aproximadamente. Nunca debe efectuarse la limpieza con un alambre u objeto agresivo. Hay que hacerlo con un cepillo de cerda dura o con el paso de aire comprimido. Por razones sanitarias, nunca hay que soplar o llevar cerca de la boca los picos, para su limpieza.
El pico pulverizador debe ser indefectiblemente cambiado cuando su caudal original, para el que fue diseñado, se incrementa en un 15 %.
El tamaño de las gotas que forman el chorro a la salida del pico, constituye uno de los aspectos más importantes en la calidad de la pulverización.
Fuente: Basado en un trabajo del Lic. Olden Larraqueta, INTA Castelar; Clarín Rural, 01 de agosto/ 1987.
Un blog para enterarte sobre toda la actualidad y tecnología para el control de plagas que afectan la salud del hombre, los animales domésticos y las actividades económicas.
domingo, 16 de julio de 2017
Imágenes de pulverizadoras agrícolas autopropulsadas.
Pulverizadora John Deere
Pulverizadora Metalfor 3200
Pulverizadora Massey Ferguson MF 9030
Pulverizadora PLA MAP-II 3250
Pulverizadora Rogator 1084
Control de roedores por aves rapaces.
En un cultivo de maíz, los roedores pueden llegar a provocar pérdidas cercanas al 5 % de la cosecha. El impacto no se da tanto por el consumo del grano de la mazorca o el follaje de la planta adulta, sino por un importante consumo de las plantas recién emergidas. En el caso del sorgo y el alpiste, las pérdidas si se dan a nivel del consumo de los granos y, a veces, pueden llegar al 10 %. Además del control por medios mecánicos (trampeo) o químicos (rodenticidas anticoagulantes), los roedores pueden combatirse a través de métodos biológicos: el control ejercido a través de animales predadores, como los gatos y las aves rapaces.
Las aves rapaces comen un promedio de 5 de estos animales por día, cifra que aumenta en época de cría. Cuanto mayor sea la cobertura vegetal (por ej.: la del maíz es mayor que la de la soja), la rapaz tendrá menores chances de avistar y capturar a sus presas. La investigadora de la U.B.A., María Bellocq, estudió el modo de aplicar el control biológico mediante la lechuza de campanario (Tyto alba) y lechucita de las vizcacheras (Athene cunicularia).
Para favorecer la acción de la lechuza de campanario, se pueden implantar nidos artificiales hechos con cajones sobre postes y a una altura que les brinde cierta protección (2-3 metros). Por otra parte, se propone educar a los productores para que conserven los nidos de la lechucita de las vizcacheras, construídos en cuevas.
Además, Bellocq instaló postes con perchas (en forma de T) en el centro de los cultivos para que las aves predadoras pudieran posarse y mejorar, así, la visión sobre sus presas. Con esta técnica logró una reducción del 40 % en la cantidad de roedores y un aumento en el volumen de la cosecha.
Fuente: Fernández, Gustavo; "Rapaces al ataque", Clarín Rural, 04/02/1995.
Lechucita de las vizcacheras
Las aves rapaces comen un promedio de 5 de estos animales por día, cifra que aumenta en época de cría. Cuanto mayor sea la cobertura vegetal (por ej.: la del maíz es mayor que la de la soja), la rapaz tendrá menores chances de avistar y capturar a sus presas. La investigadora de la U.B.A., María Bellocq, estudió el modo de aplicar el control biológico mediante la lechuza de campanario (Tyto alba) y lechucita de las vizcacheras (Athene cunicularia).
Para favorecer la acción de la lechuza de campanario, se pueden implantar nidos artificiales hechos con cajones sobre postes y a una altura que les brinde cierta protección (2-3 metros). Por otra parte, se propone educar a los productores para que conserven los nidos de la lechucita de las vizcacheras, construídos en cuevas.
Además, Bellocq instaló postes con perchas (en forma de T) en el centro de los cultivos para que las aves predadoras pudieran posarse y mejorar, así, la visión sobre sus presas. Con esta técnica logró una reducción del 40 % en la cantidad de roedores y un aumento en el volumen de la cosecha.
Fuente: Fernández, Gustavo; "Rapaces al ataque", Clarín Rural, 04/02/1995.
Roedores nativos como potenciales reservorios de patógenos humanos.
Roedores nativos como potenciales reservorios de patógenos humanos en la provincia de La Pampa, Argentina.
Los continuos avances del ser humano en los ecosistemas naturales, y los cambios que produce en estos sistemas, llevan a encuentros más frecuentes con reservorios animales, tanto de agentes patógenos conocidos como de agentes infecciosos aún no identificados. Muchas especies de roedores se habrían visto favorecidas por cambios en la fisonomía del paisaje, ampliando así su área de distribución y la de enfermedades endémicas a ellos relacionados.
La Pampa cobra un alto interés debido a su ubicación geográfica en el centro del país, donde confluyen diferentes unidades biogeográficas con elementos faunísticos de distinto origen.
Son varias la especies de roedores presentes, vinculadas con enfermedades zoonóticas en diversas áreas del país: Calomys musculinus, Calomys laucha, Akodon azarae, Oligoryzomys flavescens, Oligoryzomys longicaudatus y Necromys benefactus.
Si bien la vigilancia continua e intensa es uno de los instrumentos más útiles para reconocer y reducir al mínimo el impacto de los brotes de enfermedades infecciosas, en La Pampa son escasos los antecedentes sobre este tipo de estudios. El objetivo del presente trabajo ha sido determinar la presencia de Hantavirus, virus Junín (FHA) y Leptospirosis en roedores nativos en un área de ambientes naturales de la Reserva Provincial Parque Luro, ubicada 35 km al sur de la ciudad de Santa Rosa.
Las tareas a campo se llevaron a cabo en octubre de 2001. A los roedores colectados se le tomaron muestras de cerebro, pulmón, riñon y sangre. Para leptospirosis se realizaron los cultivos en medio semisólido albúmina bovina Tween 80, previa trituración de riñón y pasaje por igual medio líquido. Fueron observados en microscopía de fondo oscuro durante 4 meses. Para virus Junín y los diferentes genotipos de hantavirus, las muestras de suero se procesaron con técnica de ELISA para la búsqueda de anticuerpos y se realizó cultivo en medio celular para virus Junín y la técnica de marcación histoquímica para detección de antígenos.
Se estudió un total de 121 individuos pertenecientes a 5 especies. Estas fueron: Akodon molinae (38 %), Calomys musculinus (25 %), Akodon azarae (24 %), Graomys griseoflavus (8 %) y Oligoryzomys flavescens (5 %). Los análisis virológicos y bacteriológicos realizados en estos roedores fueron negativos para los tres patógenos estudiados.
Si bien los resultados de este estudios son alentadores, es incierta la realidad epidemiológica en otras áreas de la provincia. Estudios a largo plazo que contemplen aspectos relacionados a la ecología de los agentes etiológicos y de los animales que actúan como reservorios, serían de gran importancia en el monitoreo epidemiológico, permitiendo la prevención de enfermedades y la protección de la salud humana.
Fuente: Salomone, F. y colab. - Resumen de poster científico presentado en el Simposio Internacional de Enfermedades por Hantavirus. Fundación Mundo Sano. Buenos Aires, 8 y 9 de octubre de 2003.
Los continuos avances del ser humano en los ecosistemas naturales, y los cambios que produce en estos sistemas, llevan a encuentros más frecuentes con reservorios animales, tanto de agentes patógenos conocidos como de agentes infecciosos aún no identificados. Muchas especies de roedores se habrían visto favorecidas por cambios en la fisonomía del paisaje, ampliando así su área de distribución y la de enfermedades endémicas a ellos relacionados.
Foto: www.sib.gov.ar
La Pampa cobra un alto interés debido a su ubicación geográfica en el centro del país, donde confluyen diferentes unidades biogeográficas con elementos faunísticos de distinto origen.
Son varias la especies de roedores presentes, vinculadas con enfermedades zoonóticas en diversas áreas del país: Calomys musculinus, Calomys laucha, Akodon azarae, Oligoryzomys flavescens, Oligoryzomys longicaudatus y Necromys benefactus.
Si bien la vigilancia continua e intensa es uno de los instrumentos más útiles para reconocer y reducir al mínimo el impacto de los brotes de enfermedades infecciosas, en La Pampa son escasos los antecedentes sobre este tipo de estudios. El objetivo del presente trabajo ha sido determinar la presencia de Hantavirus, virus Junín (FHA) y Leptospirosis en roedores nativos en un área de ambientes naturales de la Reserva Provincial Parque Luro, ubicada 35 km al sur de la ciudad de Santa Rosa.
Las tareas a campo se llevaron a cabo en octubre de 2001. A los roedores colectados se le tomaron muestras de cerebro, pulmón, riñon y sangre. Para leptospirosis se realizaron los cultivos en medio semisólido albúmina bovina Tween 80, previa trituración de riñón y pasaje por igual medio líquido. Fueron observados en microscopía de fondo oscuro durante 4 meses. Para virus Junín y los diferentes genotipos de hantavirus, las muestras de suero se procesaron con técnica de ELISA para la búsqueda de anticuerpos y se realizó cultivo en medio celular para virus Junín y la técnica de marcación histoquímica para detección de antígenos.
Se estudió un total de 121 individuos pertenecientes a 5 especies. Estas fueron: Akodon molinae (38 %), Calomys musculinus (25 %), Akodon azarae (24 %), Graomys griseoflavus (8 %) y Oligoryzomys flavescens (5 %). Los análisis virológicos y bacteriológicos realizados en estos roedores fueron negativos para los tres patógenos estudiados.
Si bien los resultados de este estudios son alentadores, es incierta la realidad epidemiológica en otras áreas de la provincia. Estudios a largo plazo que contemplen aspectos relacionados a la ecología de los agentes etiológicos y de los animales que actúan como reservorios, serían de gran importancia en el monitoreo epidemiológico, permitiendo la prevención de enfermedades y la protección de la salud humana.
Fuente: Salomone, F. y colab. - Resumen de poster científico presentado en el Simposio Internacional de Enfermedades por Hantavirus. Fundación Mundo Sano. Buenos Aires, 8 y 9 de octubre de 2003.
Pérdidas en el agro ocasionadas por roedores.
Por Carlos Enrique Alvarez
Los roedores se caracterizan por su rápido poder de adaptación y multiplicación. En el lapso de un año, una pareja puede dejar más de 30 descendientes. Viven en colonias y hacen sus nidos bajo tierra, en los entretechos o depósitos.
Querer averiguar cuáles son las pérdidas causadas por roedores en la actividad agropecuaria argentina es difícil por la falta de datos precisos. En general los productores no tienen conciencia de lo que pierden. Las últimas dos "ratadas" que causaron importantes daños económicos, ocurrieron en 1944 y 1964. Las densidades de roedores aumentaron considerablemente por una sucesión de años con inviernos secos y veranos lluviosos.
Algunos trabajos demostraron que la acción de los roedores sobre campos sembrados con maíz, provocaba una pérdida de cosecha de 143 kg/Ha. Para todo el cinturón maicero, equivaldría a una pérdida de 40 millones de dólares anuales....sólo con el maíz. Faltan estimaciones a campo para los otros granos, pero se sabe que en sorgo, mijo y alpiste, las pérdidas son importantes, un 10 % aproximadamente.
Uno de los cultivos más afectados es la caña de azúcar donde, comiendo los brotes terminales y volteando las cañas, los roedores producen pérdidas que, en algunos casos, rondan el 20 %. En la Mesopotamia producen daños en los arrozales. En la zona de Cuyo, los "pericotes" producen importantes perjuicios en las vides. En los valles Calchaquíes, la presencia de roedores en las canchas de secado impide la exportación del muy preciado pimentón.
En cuanto al almacenaje de granos, las pérdidas dependen del grado de permeabilidad de los depósitos. Algunas estimaciones señalan que en el caso de los silos bien sellados las mermas son pequeñas (entre 0.004 % y 0.03 %). La plaga se concentra donde se dan los derrames en la carga y descraga de camiones, y en el pozo de la noria. En los galpones o celdas que tienen poca rotación de granos, las pérdidas oscilan entre un 0.2 y 0.4 %, pero pueden superar el 1 % en algunos casos.
También deben tenerse en cuenta las pérdidas provocadas por el deterioro de las instalaciones. El hábito de roer cables de PVC o goma aislante provoca innumerables daños a los circuitos eléctricos. Pueden roer también caños y maderas. Los depósitos en puertos o los galpones del ferrocarril pueden llegar a convertirse en criaderos de roedores que actúan como auténticos reservorios de graves enfermedades (FHA, Hantavirus), ubicados junto a zonas pobladas.
Los roedores, por otra parte, son contaminantes: cada rata, en un año, deposita alrededor de 15.000 bolitas fecales, 6 litros de orina y 300.000 pelos.
En las distintas ramas de la actividad avícola también producen daños. En una granja de gallinas ponedoras, se estima que cada rata se come entre 35 y 50 gr de alimento balanceado por día. En el caso de los pollos parrilleros, una rata puede comer cerca de 200 pollitos BB de cada camada.
Fuentes:
*Iglesias, Jorge; "Pérdidas en el agro: para dejar de hacerse la rata", Clarín Rural, 06/04/1996.
*Fernández, Gustavo; "Una de Mickey versus las rapaces", Clarín Rural, 04/02/1995.
Ambos artículos están basados en entrevistas con el Dr. Fernando Kravetz, de la Cátedra de Ecología de Roedores de la UBA.
Los roedores se caracterizan por su rápido poder de adaptación y multiplicación. En el lapso de un año, una pareja puede dejar más de 30 descendientes. Viven en colonias y hacen sus nidos bajo tierra, en los entretechos o depósitos.
Querer averiguar cuáles son las pérdidas causadas por roedores en la actividad agropecuaria argentina es difícil por la falta de datos precisos. En general los productores no tienen conciencia de lo que pierden. Las últimas dos "ratadas" que causaron importantes daños económicos, ocurrieron en 1944 y 1964. Las densidades de roedores aumentaron considerablemente por una sucesión de años con inviernos secos y veranos lluviosos.
Algunos trabajos demostraron que la acción de los roedores sobre campos sembrados con maíz, provocaba una pérdida de cosecha de 143 kg/Ha. Para todo el cinturón maicero, equivaldría a una pérdida de 40 millones de dólares anuales....sólo con el maíz. Faltan estimaciones a campo para los otros granos, pero se sabe que en sorgo, mijo y alpiste, las pérdidas son importantes, un 10 % aproximadamente.
Uno de los cultivos más afectados es la caña de azúcar donde, comiendo los brotes terminales y volteando las cañas, los roedores producen pérdidas que, en algunos casos, rondan el 20 %. En la Mesopotamia producen daños en los arrozales. En la zona de Cuyo, los "pericotes" producen importantes perjuicios en las vides. En los valles Calchaquíes, la presencia de roedores en las canchas de secado impide la exportación del muy preciado pimentón.
En cuanto al almacenaje de granos, las pérdidas dependen del grado de permeabilidad de los depósitos. Algunas estimaciones señalan que en el caso de los silos bien sellados las mermas son pequeñas (entre 0.004 % y 0.03 %). La plaga se concentra donde se dan los derrames en la carga y descraga de camiones, y en el pozo de la noria. En los galpones o celdas que tienen poca rotación de granos, las pérdidas oscilan entre un 0.2 y 0.4 %, pero pueden superar el 1 % en algunos casos.
También deben tenerse en cuenta las pérdidas provocadas por el deterioro de las instalaciones. El hábito de roer cables de PVC o goma aislante provoca innumerables daños a los circuitos eléctricos. Pueden roer también caños y maderas. Los depósitos en puertos o los galpones del ferrocarril pueden llegar a convertirse en criaderos de roedores que actúan como auténticos reservorios de graves enfermedades (FHA, Hantavirus), ubicados junto a zonas pobladas.
Los roedores, por otra parte, son contaminantes: cada rata, en un año, deposita alrededor de 15.000 bolitas fecales, 6 litros de orina y 300.000 pelos.
En las distintas ramas de la actividad avícola también producen daños. En una granja de gallinas ponedoras, se estima que cada rata se come entre 35 y 50 gr de alimento balanceado por día. En el caso de los pollos parrilleros, una rata puede comer cerca de 200 pollitos BB de cada camada.
Fuentes:
*Iglesias, Jorge; "Pérdidas en el agro: para dejar de hacerse la rata", Clarín Rural, 06/04/1996.
*Fernández, Gustavo; "Una de Mickey versus las rapaces", Clarín Rural, 04/02/1995.
Ambos artículos están basados en entrevistas con el Dr. Fernando Kravetz, de la Cátedra de Ecología de Roedores de la UBA.
Insecticidas: clasificación, uso y toxicología.
El primer insecticida sintetizado fue el DDT, sus propiedades insecticidas las descubrió Müller en 1939. Autorizada su comercialización en los EE.UU. en 1945, se expande al resto del mundo, iniciándose también la búsqueda de múltiples compuestos análogos. Para 1998. la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los EE.UU. tenía registrados 20.000 productos comerciales.
Clasificación.
Conforme a su toxicidad aguda, los insecticidas pueden ser:
-Extremadamente peligrosos
-Altamente peligrosos
-Moderadamente peligrosos
-Ligeramente peligrosos
Según su vida media pueden ser:
-Permanentes
-Persistentes
-Moderadamente persistentes
-No persistentes
Dada su estructura química se clasifican en diversas familias:
-Organoclorados
-Organofosforados
-Carbamatos
-Piretroides
Según el estado evolutivo sobre el cual actúan:
-Ovicidas
-Larvicidas
-Adulticidas
Según el modo de penetrar en el cuerpo del insecto:
-Por ingestión
-Por contacto
-Por vía respiratoria
Fuentes de exposición a insecticidas.
Los insecticidas se usan, en general, en la agricultura, la salud pública, el control estructural de plagas, la industria, el tratamiento de áreas verdes y de grandes reservas y depósitos de agua.
Los alimentos de origen animal y vegetal, el aire, el agua, el suelo, la flora y la fauna, son fuentes comunes de exposición. La exposición aguda se presenta, básicamente, en el ámbito laboral, mientras que la del tipo crónica afecta comunmente a la población general.
Aspectos toxicológicos.
Los insecticidas se absorben por vía dérmica, respiratoria y digestiva. La primera es relevante en el ámbito laboral, las restantes en la población general. Se distribuyen por vía sanguínea y las vías de eliminación son la orina, las heces y el aire exhalado, entre otras.
Medición de la exposición.
Las técnicas utilizadas en la medición de la exposición son: la historia de la exposición, la evaluación de expertos, la monitorización ambiental y la biológica.
Fuente: Ramírez, J.A. y Lacasaña, M.; Arch. prev. riesgos labor.; 4 (2): pp 67-75, abril/ 2001. (Abstract). En índice IBECS ID 13801.
Clasificación.
Conforme a su toxicidad aguda, los insecticidas pueden ser:
-Extremadamente peligrosos
-Altamente peligrosos
-Moderadamente peligrosos
-Ligeramente peligrosos
Según su vida media pueden ser:
-Permanentes
-Persistentes
-Moderadamente persistentes
-No persistentes
Dada su estructura química se clasifican en diversas familias:
-Organoclorados
-Organofosforados
-Carbamatos
-Piretroides
Según el estado evolutivo sobre el cual actúan:
-Ovicidas
-Larvicidas
-Adulticidas
Según el modo de penetrar en el cuerpo del insecto:
-Por ingestión
-Por contacto
-Por vía respiratoria
Fuentes de exposición a insecticidas.
Los insecticidas se usan, en general, en la agricultura, la salud pública, el control estructural de plagas, la industria, el tratamiento de áreas verdes y de grandes reservas y depósitos de agua.
Los alimentos de origen animal y vegetal, el aire, el agua, el suelo, la flora y la fauna, son fuentes comunes de exposición. La exposición aguda se presenta, básicamente, en el ámbito laboral, mientras que la del tipo crónica afecta comunmente a la población general.
Aspectos toxicológicos.
Los insecticidas se absorben por vía dérmica, respiratoria y digestiva. La primera es relevante en el ámbito laboral, las restantes en la población general. Se distribuyen por vía sanguínea y las vías de eliminación son la orina, las heces y el aire exhalado, entre otras.
Medición de la exposición.
Las técnicas utilizadas en la medición de la exposición son: la historia de la exposición, la evaluación de expertos, la monitorización ambiental y la biológica.
Fuente: Ramírez, J.A. y Lacasaña, M.; Arch. prev. riesgos labor.; 4 (2): pp 67-75, abril/ 2001. (Abstract). En índice IBECS ID 13801.
Características generales de los insecticidas.
Un insecticida es un compuesto químico utilizado para matar insectos normalmente, mediante la inhibición de enzimas vitales. Es un tipo de biocida.
Los insecticidas tienen importancia para el control de plagas de insectos en la agricultura o para eliminar todos aquellos que afectan la salud humana y animal.
Los ácaros no son insectos y pueden ser inmunes a algunos insecticidas (se eliminan con productos específico, los acaricidas).
Características ideales de un insecticida tipo.
Gran especificidad. El producto solo afecta al organismo diana dejando indemnes a la resta de seres vivo y el medio ambiente.
Baja toxicidad en humanos. El producto reviste un riesgo bajo tanto para sufrir intoxicaciones agudas como a exposiciones a bajas dosis.
Baja dosis letal. El insecticida es efectivo con poca cantidad.
Bajo costo. El producto tiene que ser barato.
Obviamente estas características raramente están presentes en un mismo producto.
Forma de actuación.
Los insecticidas pueden tener acción sobre uno o diferentes de los estados de desarrollo del artrópodo y se pueden considerar ovicidas, larvicidas y adulticidas respectivamente si eliminan los huevos, la larva o el adulto.
Los insecticidas pueden entrar en contacto con el insecto a través de la alimentación, cuando tocan al insecto o, lo más habitual, de forma combinada. La forma más moderna y efectiva de actuación, en caso de plantas, es la introducción del insecticida en el interior de la planta y a través de los vasos conductores repartirse por toda la planta y la convierten en venenosa para la plaga. Así tenemos:
Insecticidas de ingestión
Insecticidas de contacto
Insecticidas combinados de ingestión y contacto
Insecticida sistémico.
La acción del insecticida sobre el organismo diana puede ser la muerte a corto o medio plazo. A veces, provoca que dejen de comer o impiden la metamorfosis del insecto, lo que a más largo plazo implica la muerte.
Clasificación de insecticidas OMS.
La OMS clasifica a los insecticidas según su peligrosidad en 5 grupos:
Grupo Ia Extremadamente peligroso Muy Tóxico Color rojo
Grupo Ib Altamente peligroso Tóxico Color rojo
Grupo II Moderadamente peligroso Dañino Color amarillo
Grupo III Ligeramente peligroso Cuidado Color azul
Grupo IV Poco peligroso Precaución Color verde
Los colores mencionados figuran en el marbete o etiqueta del producto, brindando una manera de identificar la peligrosidad del insecticida que se está utilizando.
Los insecticidas tienen importancia para el control de plagas de insectos en la agricultura o para eliminar todos aquellos que afectan la salud humana y animal.
Los ácaros no son insectos y pueden ser inmunes a algunos insecticidas (se eliminan con productos específico, los acaricidas).
Características ideales de un insecticida tipo.
Gran especificidad. El producto solo afecta al organismo diana dejando indemnes a la resta de seres vivo y el medio ambiente.
Baja toxicidad en humanos. El producto reviste un riesgo bajo tanto para sufrir intoxicaciones agudas como a exposiciones a bajas dosis.
Baja dosis letal. El insecticida es efectivo con poca cantidad.
Bajo costo. El producto tiene que ser barato.
Obviamente estas características raramente están presentes en un mismo producto.
Forma de actuación.
Los insecticidas pueden tener acción sobre uno o diferentes de los estados de desarrollo del artrópodo y se pueden considerar ovicidas, larvicidas y adulticidas respectivamente si eliminan los huevos, la larva o el adulto.
Los insecticidas pueden entrar en contacto con el insecto a través de la alimentación, cuando tocan al insecto o, lo más habitual, de forma combinada. La forma más moderna y efectiva de actuación, en caso de plantas, es la introducción del insecticida en el interior de la planta y a través de los vasos conductores repartirse por toda la planta y la convierten en venenosa para la plaga. Así tenemos:
Insecticidas de ingestión
Insecticidas de contacto
Insecticidas combinados de ingestión y contacto
Insecticida sistémico.
La acción del insecticida sobre el organismo diana puede ser la muerte a corto o medio plazo. A veces, provoca que dejen de comer o impiden la metamorfosis del insecto, lo que a más largo plazo implica la muerte.
Clasificación de insecticidas OMS.
La OMS clasifica a los insecticidas según su peligrosidad en 5 grupos:
Grupo Ia Extremadamente peligroso Muy Tóxico Color rojo
Grupo Ib Altamente peligroso Tóxico Color rojo
Grupo II Moderadamente peligroso Dañino Color amarillo
Grupo III Ligeramente peligroso Cuidado Color azul
Grupo IV Poco peligroso Precaución Color verde
Los colores mencionados figuran en el marbete o etiqueta del producto, brindando una manera de identificar la peligrosidad del insecticida que se está utilizando.
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